TODOS LOS PUEBLOS,
MI PUEBLO:
LONQUIMAY,
PROVINCIA DE LA PAMPA, ARGENTINA
Cuando la noche aún no ha descorrido su soporífero manto de estrellas y el silencio es rey y la soledad señora; mientras el sol no pudo aún sacudir su modorra para enviar los vitales rayos luminosos que hagan cantar de regocijo al gallo tempranero en agradecido saludo, parte ya para el redil con su tambor a cuestas, hacia el aprisco donde pernoctan las vacas lecheras y sus terneros, separados éstos en corralito anexo.
Después del desayuno con mate cocido y la espumosa leche recién obtenida, procede a uncir los caballos al arado para comenzar a sacudir la pseudo inercia de la tierra con latigazos de sudoroso anhelo, mientras los gusanos atisban desde las ventanas de su removido refugio y los chimangos revolotean en cacería fructífera.
Siempre así, en una interminable sucesión de días para arar, sembrar, cosechar y, entre una y otra tarea, cotidianas ocupaciones: marcar animales, reparar alambradas cuando la furia del pampero empuja cardos rusos contra las mismas derribándolas, arreglar maquinarias, el molino, la tranquera, el apero.”
Esta era la vida de los primigenios habitantes de mi pueblo, fundado el 19 de junio de 1905 en tierras adquiridas a D. Francisco Madero, que fuera Vicepresidente de la Nación con Julio A. Roca y fue bautizado Pueblo Quintana en honor del Presidente Argentino de entonces, D. Manuel Quintana.
Crisol de razas desde sus orígenes, la herencia hispana nos ofreció la poesía en la pluma de uno de los grandes poetas de La Pampa, Julio Nery Rubio, mientras la itálica nos proporcionó la mecánica en una familia de automovilistas cuyo máximo exponente, Juan Tamborini, se medía en las pistas con Alfredo Pian, Juan Manuel Fangio y tantos otros, caído trágicamente en 1953 en el circuito Los Toboganes de Esperanzadespués de coronarse Campeón Argentino en 1948.
Así mismo recordemos el “Haras Lonquimay” de Francisco Vilacoba se enviaban potrillos que corrían en las pistas de Palermo.
Los peninsulares, ya sea hispanos o itálicos -gallegos o gringos- , procedían de Cataluña, Emilia Romaña, País Vasco, Asturias, Ternate, Casares de Arbas y otros sitios de León, etc.
Al año de su fundación ya se conocía con su nombre actual, de origen mapuche: “Lonquimay”; y como ni los más antiguos pobladores se ponen de acuerdo sobre el significado del mismo, quiero aportar mi granito de arena indagando en su etimología y haciendo uso de la semiótica.
La mayoría hace derivar el topónimo de “lonco”, que significa cabeza (en sentido anatómico y de liderazgo). Sin embargo hay quienes dicen que deriva de “lom” que significa profundo, hondo; para éstos “lonqui” sería un diminutivo que significa ”hondito”, pues haciendo hincapié que en Neuquén hay un arroyo poco profundo que se llama “lonquito” y que existe en Lonquimay una laguna de escasa
profundidad, interpretan que el topónimo significaría “Hondonada no profunda”.
Enrique Stieben relaciona “may” como ratificación o afirmación, lo que significaría “donde están los caciques”, aunque en este caso debería anteponerse, debería ser “Maylonco”, pues en este caso sería un adverbio que significa ‘si’, ‘bueno’, ‘ya’.
Estanislao Zeballos supone que “may” sería deformación de “mari” (significa 10), traduciendo entonces por “Diez Cabezas” o “Diez Caciques”. May (=Man) también significa salir airoso o tener suerte, por lo que algunos le atribuyen “Cacique con suerte” o “La suerte del Cacique”.
Pero ocurre que May (o Maya) también significa río y los que interpretan esto lo consideran “Cabeza de un río” (inexistente, por otra parte). No debemos olvidar que “lonco” se denomina también a las espigas, porque es la “cabeza” de las gramíneas, y haciendo referencia al sitio fértil para el cultivo de trigo y centeno, bien pudiera significar “Donde hay espigas”.
Personalmente me inclino a interpretar que “LONCO” significa cacique y “MAY” es una conjunción copulativa que significa “pues”, “en verdad”, y como conjunción copulativa es pospuesta (salvamos así el inconveniente con que nos encontramos en la interpretación de Stieben) ¡Y ahí la tenemos entonces en LONCO MAY!
Es como si dijésemos “En verdad, cabeza” o lo que es lo mismo “En verdad, cacique”, que sería como decir “DONDE ESTÁ EL CACIQUE”.
Claro que esta interpretación la formulo avalada por la historia, y me voy a remitir a recuerdos de infancia, allá por 1948 o 1949 cuando oía mencionar a un tal Pincén, poblador del lugar y descendiente del famoso cacique; pero más aún a las memorias del capitán Manuel Prado quien fue unas veces testigo y otras protagonista de hechos que relata en su libro (“Conquista de La Pampa – Cuadros de la guerra de frontera”, Biblioteca del Suboficial, Bs.As., 2ª edición, 1935, p. 28 y 29. <La 1ª edición data del siglo XIX>).
Recordemos que el Regimiento 3 de Caballería de Línea tenía tropilla de caballos de un mismo pelo, más de 300 “blancos” que eran el orgullo de su jefe Conrado Villegas (o el “Toro” Villegas, como lo llamaban los indios en reconocimiento a su bravura) siendo su fama tal que eran conocidos como “los blancos de Villegas”.
El 18 de octubre de 1877 los indios de Vicente Pissen (Pincén) robaron mediante una estratagema toda la caballada a Villegas, quien ordena al Mayor Sosa salir en su persecución y no regresar sin los mismos; salen de Trenque Lauquen y luego de una marcha de 40 leguas hacia el suroeste atravesando “la zanja”, llegan el 21 del mismo mes a “una toldería levantada en el bajo de una laguna (Loncomay) rodeada de monte”.
En media hora de lucha y tomados por sorpresa, sólo logró escapar a caballo en pelo uno de los 52 indios que había, muriendo los otros 51 y recuperándose la caballada, que llega de regreso a Trenque Lauquen el 24 de octubre. En la página 63 del mismo libro se lee que Villegas sale de Trenque Lauquen el 8 de noviembre de 1877 rumbo a la laguna de Sanquilcó (o “Ranquil có” = agua de cortaderas), escala en su marcha hacia las tolderías de Pincen. A las 2 de la mañana del 11 de noviembre estaban a media legua de LONCOMAY, donde se encontraba la toldería.
Por lo que antecede me atrevo a sugerir que el nombre Lonquimay debería ser interpretado como el sitio “DONDE ESTÁ EL CACIQUE”.
Nota de César Tamborini Duca, nacido en Lonquimay y que vive en León, España, compartiendo sus labores como odontólogo y su afición como historiador, escritor y comentarista. Tiene en preparación un libro sobre los `mapuche´ y ha escrito “Che Lunfardiada”, diccionario explicativo sobre el léxico del lunfardo argentino, muy presente en nuestro Tango.
Esta nota fue publicada en la revista Argentinos de León del mes de febrero de 2008, editada por la Asociación Casa Argentina de León, una excelente publicación que difunde noticias y la cultura argentina para nuestra colectividad en esa provincia castellanoleonesa de España.